Luis Martín

Varoufakis no era el problema

Disminuir tamaño de fuente Aumentar tamaño de fuente Texto Imprimir esta página

El verdadero problema subyace: seguir perdiendo valioso tiempo ingeniando mecanismos de “rescate” circulares a costa de un país en quiebra y dentro de un proyecto de unión monetaria inconcluso.

Print Friendly, PDF & Email

Publicado en CanariasAhora/eldiario.es.

 

 

La decisión del primer ministro griego, Alexis Tsipras, de apartar de la primera fila de negociación ante “las instituciones”, antes conocidas como “troika”, a su ministro de Finanzas, Yanis Varoufakis, tiene una relevancia política mayúscula. La cuestión es si esta bajada de pantalones por parte del joven gobierno de SYRIZA para ganar el favor de Bruselas realmente resolverá “el problema griego”. En mi opinión, creo que no. El problema no es el altivo e inexperto negociador Varoufakis acusado de hacer perder el tiempo a los miembros del Eurogrupo, sino la perversa arquitectura de la unión monetaria que el denostado ministro con tanto ahínco pretende cambiar.

Desde mucho antes de su incursión en política, tanto en sus comparecencias en medios de comunicación como en su prolífica bibliografía, Varoufakis viene defendiendo dos argumentos centrales. Por un lado, que insistir en planes de rescate circulares e insostenibles a los países del sur de la zona euro solo minan las perspectivas de prosperidad económica y social de estos. Por otro lado, que mientras la unión monetaria no avance hacia una unión política y fiscal à laEE.UU., la moneda única está condenada al fracaso.

Sin embargo, el debate sobre si Grecia es un problema o una oportunidad para Europa se ha centrado en las formas de un economista tan brillante como extravagante, y en la absurda idea de que el país heleno busca seguir siendo una pequeña pero insaciable sanguijuela de la Europa responsable y austera que supuestamente emergió de la crisis de 2008.

Así, y ya sin el irritante Varoufakis en la mesa de negociación de los correctamente encorbatados ministros del Eurogrupo, Bruselas deshoja hoy la margarita de cómo poner el punto final a esta penúltima crisis en su club. Se presentan cuatro escenarios:

  1. Tsipras se pliega y pacta un nuevo rescate (que no se llamará “rescate”) con condiciones ligeramente más laxas, pero lo suficientemente duras como para que los De Guindos de turno puedan clamar victoria –otro ejercicio más de extend and pretend.
  2. Bruselas accede a terminar la reestructuración de deuda griega que dejó a medias en 2012.
  3. Grecia no paga a sus acreedores, pero permanece dentro de la zona euro gracias a un Banco Central Europeo que mantiene a su quebrado sector bancario en respiración asistida, pero aprisionado en un corralito.
  4. Grecia no paga y abandona el euro.

La primera es la opción que Bruselas viene intentando imponer desde que SYRIZA alcanzó el poder hace tres meses. Otra vuelta de tuerca que permite ganar tiempo y erosionar a SYRIZA, pues un nuevo rescate llevaría a que la coalición que lidera Tsipras saltara por los aires; con Varoufakis presentando su dimisión si es obligado a firmarlo, me atrevería a aventurar.

Las siguientes dos opciones (reestructuración de deuda o impago dentro del sistema euro) son las menos deseadas, tanto por Bruselas como por los mercados, pues abren la posibilidad a que en un futuro, países como España, Italia y Portugal reclamen lo mismo.

Grexit, como se le conoce a la cuarta opción, gana cada vez más adeptos, pues el riesgo de contagio financiero se antoja más que contenido. Y tiene lógica: la banca europea no tiene exposición ni a la deuda soberana ni a la banca helenas. El sector financiero griego sí que estallaría con una salida de Grecia del euro. Naturalmente, pierden “las instituciones” y el Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF), cuyas garantías se tendrían que materializar. Luego, en juego está un dinero público y desde Berlín hasta Madrid nos tratarían de explicar que los griegos nos timaron. El Fondo Monetario Internacional lo tendría un poco más complicado rindiendo cuentas en Washington, eso sí. En cambio, los bancos europeos, como viene siendo de costumbre, no sufrirían. De hecho, un gestor de fondos estadounidense me ha comentado que, llegado el cada vez menos apocalíptico grexit, los activos financieros europeos se volverían sumamente atractivos, el diferencial alemán caería aún más y Draghi emprendería con más brío su programa dequantitative easing (QE). A la postre, y tras el shock que una salida de Grecia del euro enviaría a los mercados, hay quienes opinan que la moneda única se recuperaría de cualquier especulación en su contra, pues se le consideraría más sólida tras deshacerse de un miembro débil y problemático.

Así, hasta el ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schäuble, ya no descarta la preparación de un plan B en caso de que las negociaciones entre Grecia y sus acreedores fracasen, al tiempo que su homólogo eslovaco confirmó abiertamente haber tratado el asunto de un plan de contingencia post grexitdurante la reunión del Eurogrupo de la semana pasada.

Los que aún pensamos que una salida del euro de Grecia produciría una herida mortal a la unión monetaria coincidimos con Varoufakis: grexit es jugar con fuego. Pero, según parece, el riesgo de contagio que realmente importa en Europa y que cada vez se presenta más controlado es el político. Lejos están los días en que la alianza Podemos – SYRIZA, la “gran esperanza para Europa” como me dijo Varoufakis en enero, representaba una amenaza.

Sea como fuere, el problema subyace: seguir perdiendo valioso tiempo ingeniando mecanismos de “rescate” circulares a costa de un país en quiebra y dentro de un proyecto de unión monetaria inconcluso.

Varoufakis no era el problema. Nunca lo fue.

 

Notas:

 

  • Resulta interesante que el departamento de estudios del Deutsche Bank publicara ayer su particular “perfil de los partidos populistas en Europa”. El banco alemán expone su visión sobre las perspectivas de éxito político de, entre otros, la Liga Norte italiana, el Frente Nacional francés, el SYRIZA griego y, por supuesto, el Podemos español.
  • Aquí una entrevista de hace tres años que NPR le hizo al hoy número dos de Exteriores del Gobierno griego, y desde hace dos días sustituto de Varoufakis frente a los acreedores de Grecia, Euclid Tsakalotos.

* * *

 

Comparte este artículo

0 comments