Economista Descubierta

Cambio de retrato

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Recuerdo como hoy el día que el director de mi colegio bajó solemnemente la foto de Franco y la sustituyó por una de los Reyes, ella vestida de rosa palo, y nos trajo un televisor para que viéramos lo que en ese momento estaba pasando. Entonces, como hoy, aquello eran nuevas tecnologías.

Que el cambio de hoy me encontrara no en un aula de 1º de EGB sino en una reunión de Prevención de Riesgos Laborales en una fábrica, se me quedará tan grabado como aquel cambio de foto, de la presidencia a un lado, del lado al armario y del armario al cuarto de los trastos.

Y yo, que soy catastrofista y apocalíptica, he llamado a mi padre que recuerda el 36 y que era de los que cuando se coronó a Juan Carlos tenía dudas.

Claro que no soy nadie para opinar, y mi opinión, como mi culo, es tan particular como el patio de mi casa, pero a mí se me antoja un mal momento. Sobre todo, después del recorrido por los países árabes no se sabe si para recoger el saldo y finiquito o para que.

No sé muy bien qué pintaba la Reina largándose hoy a Nueva York en calidad de huida o escapada, o a hacer que ya no tiene agenda; y tampoco sé qué planes tiene el Rey, que mucho me temo que no son los de Benedicto XVI, retirado en silencio y oración.

No sé si es el mejor momento dado cómo está el patio, con Podemos o Queremos o nos Da-la-gana, los catalanes decididos y los vascos hartándose de que se rían de ellos en “ocho apellidos vascos”.

Pero claro, a mí no me han preguntado, y una puede entender que, cuando te ofrecen la prejubilación de oro, lo mismo te lo piensas. Haces números, repasas el pensionable y dejas al becario, que para eso es meritorio. Sobre todo si la salud anda regular tirando a mal y la rubia te ha dado un ultimátum.

Como yo soy una solemne, que arrastro a mi prole a ver la tele cada vez que hay Papa nuevo o semejante, he narrado hoy el acontecimiento y me he querido sentir como el director de mi colegio. Ya veremos si se han enterado de algo.

Y aunque soy más que consciente que de la Marca España, éste se lleva los royalties, no puedo sino tener temor, que espero vano. A lo mejor, porque no puedo decir como mi padre, o como ha debido pensar el Rey, que para lo que me queda en este convento, lo mismo me cago fuera, que dentro.

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