Economista Descubierta

Salario Emocional

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He leído muy atenta un artículo en el Recurso Humano Digital sobre el salario emocional a ver si aprendía algo intelectualmente profundo. La verdad es que, como casi siempre, todo es una obviedad revestida de gerundios.

Lo primero que habría que matizar es qué es Salario Emocional y qué es Salario por Emociones. Salario Emocional es lo que mi Dilecto y Añorado jefe del Sitio Elegante llamaba al “pasar la mano por el lomo al empleado”. (Mi jefe venía de Control de Gestión y el Ratio Emoción no le encajaba en ningún cuadro de mando). Salario por emoción es dar la lata muchísimo, con llanto incluido, para que te suban el sueldo. Cuando no funciona el salario por emoción te suelen dar salario emocional, o en el peor de los casos, feedback.

Como es bien sabido, el salario y la formación son factores higiénicos que sólo se añoran cuando no se tienen o cuando se han perdido. Cuando ganas una pasta y eres antiguo vives en una jaula de oro y tragas lo que sea por pasta. Cuando ganas una mierda aunque estés encantado con tus compañeros te cambias por el chocolate del loro. Y cuando estás en la inmensa mayoría de los del medio, te aguantas con el salario emocional porque ni te puedes cambiar por vieja y sobrecualificada ni te van a pagar más por hacer el doble porque para eso eres senior y cualificada.

Eso, cuando tienes un jefe que de vez en cuando se acuerda de pasarte la mano por el lomo, claro está.

El salario emocional sirve para atraer y retener a las Marmotas en la fase previa a “te voy a hacer los papeles”, pero no retiene a la hora de “ya tengo los papeles”. Sirve para reclutar becarios pero no para eternizarlos en el subempleo y sirve para consolarse cuando un día tu compañero se va al trabajo que tu querías y para el que no te han llamado porque ya te has pasado de moda.

En épocas chungas como éstas, la mayor emoción salarial consiste en ver cómo te han bajado y congelado el sueldo simultáneamente. Y también es bastante emocionante ver cómo el antedicho salario no llega al día 15, aunque, naturalmente, todavía hay gente que se emociona mucho salarialmente cuando recibe la extraordinaria, aunque sea una prorrata. O cuando le devuelve Hacienda. Eso sí que es emocionante.

El Salario Emocional es fundamentalmente “el que no se consuela es porque no quiere” porque, vamos, una cosa es que prefiera tener ventana y máquina de café gratis y otra muy distinta que me vaya a quedar mirando por la ventana pudiendo ganar más y, a ser posible, currar menos.

Porque el mejor de los mundos posibles es ganar mucho y currar poco. La verdad es esa aunque nadie se atreva a decirlo en voz alta ni a confesar que lo piensa. Los políticos se lo saben fenomenal y por eso siempre se ponen de acuerdo a la hora de mantener sus salarios.

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