Economista Descubierta

Loewe y el Sitio Elegante

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Queda mal decirlo en estos tiempos achuchados pero, en el pasado, en Loewe a los que trabajábamos en el Sitio Elegante nos conocían por la voz. Tanto era así que incluso nos “apartaban género”. Eso sí que es ser buen cliente, no me digan ustedes que no.

Ahora no somos clientas, ni buenas ni malas, porque ganamos la mitad y tenemos el doble de gastos, pero la afición queda. Una cosa es no tener dinero y otra no tener criterio.

Y yo ya no tengo dinero para bolsos, pero sigo estudiándome las colecciones, sobre todo para no caer en la tentación de comprar una mala imitación por desconocimiento. Eso sería lo último.

C.W. me ha enviado un mensaje indignado desde el otro lado del Atlántico a propósito del anuncio de Loewe. Y la verdad sea dicha, yo no estaba más al corriente que de los despidos de un par de tiendas, porque al final, de tanto entrar y salir, las dependientas nos cogieron hasta cariño.

Así que he buscado el anuncio de marras para ver qué es lo que tanto indignaba a mi añorada C.W y a Twitter, que está que arde con el spot de Loewe, y me he quedado de piedra. Vamos, que estoy por pasarme a Etro o a Prada, que me encuentro más primaveral.

Puestos a hacer un casting, digo yo que podían haber encontrado otros efebos menos escuchimizados. Y puestos a hacer unas fotitos, yo le hubiera dicho a alguna que se retocara las raíces. Y si no tenían otros, pues ya les podían haber dicho que se callaran, porque seguro que calladitos hacían menos el ridículo. Vamos, que si ésta es la generación ultrapreparada a la que no le queda más remedio que emigrar, que me presenten a los desertores del arado porque las frasecitas son para grabarlas en mármol.

Por lo visto el sector del lujo es el que menos está sufriendo en esta crisis, no se sabe si porque los ricos lo siguen siendo, porque hay otros ricos que todavía no conocemos pero que siguen comprando, o porque realmente lo merecidamente caro tiene derecho y posibilidad de sobrevivir a pesar de los pesares, pero vamos, no saco yo el Amazona del armario hasta que escampe, porque no se puede ir de venida a menos con bolso de Loewe, y lo que será peor, no vaya a ser que me confundan con semejante patulea de imberbes y peliteñidas.

El spot de la discordia

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