Economista Descubierta

Juegos reunidos

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Vaya por delante que yo no tengo nada a favor ni en contra de la caza. Siempre me ha parecido muy hipócrita denostar la caza y defender el aborto, por muy simplista que les parezca el argumento.

Dicho lo cual, a mí todo lo que tenga que ver con madrugar y andar por el campo siempre me ha espantado. Disfrazarme de tirolesa y hacer que tengo interés por la naturaleza nunca ha sido entretenimiento de mi agrado. A mí los animales me dan francamente igual, y como más me gustan es al horno, cocidos o fritos, según sea el caso.

Y madrugar para ver bichos siempre me ha parecido una tontada. Por otro lado, no sé por qué el elefante no, pero las arañas sí; o los ciervos no (por Dios) pero los mosquitos sí. Yo no mato elefantes ni ciervos pero liquido las cucarachas con saña y pesticidas. Los animalistas pensarán que hay un cielo para las cucarachas buenas, y allí, en primera fila, están las eliminadas por la Sádica Economista.

La única vez que fui a una montería de invitada me lo pasé fenomenal porque eran todos muy viejos y se creían importantes. Me hicieron muchísimo la pelota y se debieron pensar que yo era secretaria o azafata. Yo entiendo que el Rey viaje con el médico porque a mí me parecieron todos viejísimos y todos carne de Simtrom. En las monterías lo que merece la pena es ver al público asistente, que es como el Inserso, pero sin subvención.

Luego, no sé por qué la caza no, pero la pesca sí. Porque tampoco se me ha caído nada al mar y ni hago submarinismo, ni pesca submarina, ni vela, ni falta que me hace; y es que a mí el asunto juegos reunidos siempre me ha parecido una tontada. La verdad es que yo nunca he entendido el sentido lúdico ni el deportivo. Carezco de semejante capacidad.

Está el solar patrio a punto de intervención y la locutora frotándose las manos porque aquí ya no disimula nadie. El abuelo con la rubia haciéndose el juvenil; la abuela, echada a rezar en la lengua en que aprendió, que es lo que pasa cuando ves el final, que te acuerdas de la tata que te enseñó a persignarte y aprovechas cualquier excusa para ir a visitarla y, de paso, traerte unas perrunas o dulce comparable.

Los hijos, cada uno por su lado, como en toda familia que se precie y eso que no han empezado a repartir, que debe ser bastante, y con las primeras comuniones en ciernes, que son una fecha decisiva en cualquier familia que se precie.

La prima de riesgo, a saber, la cuñada de la locutora, de abrazos y besos en el colorín. Y mientras tanto, YPF expropiada, que no hay como estar a punto de corralito como para que empecemos a parecernos en todo a una telenovela.

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