Michael Hudson

Unión Europea: política financiada, economía privatizada

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El lenguaje se adapta con el fin de reflejar la transformación económica y política (¿la sumisión?) actualmente en curso. «Independencia» de la banca central fue el eufemismo del «sello de la democracia», no de la victoria de la oligarquía financiera. La tarea de la retórica es desviar la atención del hecho de que el sector financiero no pretende mercados «libres», sino trasladar el control a manos de los gestores financieros (cuya lógica es que las economías se sujeten a la austeridad y la depresión, vendan sus activos públicos, sufran la emigración y reduzcan sus niveles de vida a favor de un acentuado aumento de la concentración de la riqueza en la parte superior de la pirámide económica. La idea es recortar el empleo y los salarios del sector público para llevarlos, devaluados, al sector privado, mientras se recortan los servicios sociales.

La contradicción interna (como dirían los marxistas) es que la masa actual de la deuda que devenga interés debe crecer, ya que recibe unos intereses (que se reinvierten para ganar aún más intereses). Esta es la «magia» o «milagro» del interés compuesto. El problema es que el pago de intereses desvía los ingresos fuera del flujo circular entre la producción y el consumo. La Ley de Say dice que los pagos de los productores (a los empleados y a los productores de bienes de capital) han de ser gastados, en conjunto, en la compra de los productos que produce el capital de trabajo y en tangibles. De lo contrario hay un exceso de oferta y el negocio se contrae (con la red de créditos del sector financiero llevándose la peor parte).

El sistema financiero se inmiscuye en este flujo circular. Los ingresos que se gastan para pagar a los acreedores no se gastan en bienes y servicios, sino que se reinvierten en nuevos préstamos o en acciones y bonos (activos en forma de pasivos financieros y bienes de la economía), o cada vez más como en una «casa de apuestas» (el «capitalismo de casino» de los derivados, el carry trade internacional -es decir, del tipo de cambio y el arbitraje de tasas de interés- y otros activos financieros que son independientes de la economía de producción y consumo de modo que los activos financieros devengan intereses, reforzado por nuevos intereses mediante la creación de crédito en los teclados de ordenadores de los bancos comerciales y los bancos centrales), la comisión financiera que muerde la economía «real».

La idea de pagar deudas sin importar el costo social es respaldada por modelos matemáticos tan complejos como los utilizados por los físicos del diseño de reactores atómicos. Pero tienen un defecto bastante simple y básico que hasta un estudiante de matemáticas de escuela primaria comprendería: ellos asumen que las economías pueden pagar las deudas creciendo de manera exponencial a una tasa superior a la que la producción y las exportaciones están creciendo. Sólo haciendo caso omiso de la capacidad de pago (mediante la creación de un excedente económico superior al break-even) se puede uno creer que el impulso de la deuda puede producir suficiente riqueza financiera para pagar a los bancos, fondos de pensiones y otras instituciones financieras que reciclan sus intereses con nuevos préstamos. La ingeniería financiera espera dar el paso a una sociedad postindustrial en la que se crea dinero de dinero (o más bien, de crédito) a través del aumento de los precios en los activos de bienes raíces, acciones y bonos.

Todo parece mucho más fácil que obtener beneficios tangibles de la inversión para producir y comercializar bienes y servicios, porque los bancos pueden alimentar la inflación de los precios de activos simplemente mediante la creación de crédito por vía electrónica en los teclados de sus ordenadores. Hasta el año 2008 muchas familias en todo el mundo vieron aumentar el precio de sus casas en más de lo que ganaban en un año entero. Esto reduce la problemática del ‘ciclo de capital para producir mercancías y venderlas con un beneficio’, por la compra de bienes raíces o activos ya existentes, o acciones y bonos ya emitidos, y esperar a que el banco central incremente los precios mediante la reducción de las tasas de interés y reducción de impuestos a la riqueza para que los inversionistas con altos ingresos puedan aumentar su demanda de bienes y valores financieros.

El problema es que el crédito es deuda, y la deuda debe ser pagada (con intereses). Y cuando una economía paga intereses, tiene menos dinero para gastar en bienes y servicios. Así que los mercados se contraen, disminuyen las ventas, caen los beneficios y hay menos flujo de caja para pagar intereses y dividendos. Se extiende el desempleo, caen los ingresos, los titulares de hipotecas dejan de pagarlas y los inmuebles devaluados vuelven al mercado.

Cuando los precios de los activos caen, las deudas siguen ahí. A medida que la economía de la burbuja se convierte en una pesadilla, los políticos están incorporando pérdidas (y muchas veces fraudulentas) de los bancos al balance público. Esto está dividiendo la política europea e incluso amenazando con romper la zona del euro.

¿Desintegración de la zona euro?

A los países del tercer mundo, desde 1960 a 1990, se les aconsejó devaluar con el fin de reducir el poder de compra de la mano de obra y, por lo tanto, las importaciones de alimentos, combustible y otros bienes de consumo. Pero los miembros de la eurozona están encerrados en el euro. Esto deja sólo la opción de la «devaluación interna»: reducción de las tasas de los salarios como alternativa a la ampliación de los pagos atrasados a los acreedores en la cima de la pirámide económica de Europa.

Letonia es citada como ejemplo de éxito del modelo. Su gobierno redujo los salarios y el empleo del sector público se redujo en un 30% en 2009-10. Los salarios del sector privado siguieron la caída. Esto fue aplaudido como un «éxito» y como un «aceptar la realidad.» Así que ahora, el gobierno ha presentado una «enmienda de equilibrio presupuestario,» para ir con su impuesto de tasa única sobre el trabajo (59%, con solamente un impuesto del 1% en bienes inmuebles). Al excandidato a la presidencia de EE.UU., el neoliberal Steve Forbes, esto le parecería un paraíso económico.

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«‘Salvar el euro’ es un eufemismo para que los gobiernos salven a la clase financiera.»

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«Salvar el euro» es un eufemismo para que los gobiernos salven a la clase financiera (y con ella una dinámica de endeudamiento que está llegando a su fin independientemente de lo que hagan). El objetivo es que las deudas en euros a Alemania, Países Bajos, Francia e instituciones financieras (ahora unidos por los fondos «buitre») preserven su valor. (No hay quitas o descuentos para ellos). El precio debe ser pagado por el trabajo y la industria.

Los gobiernos están perdiendo toda su autoridad. Así como lo público debe ser dividido y vendido para pagar a los acreedores, la política económica está siendo arrebatada de las manos de los representantes democráticamente elegidos y puesta en las del BCE, la Comisión Europea y el FMI.

La tasa de paro en España es del 20%, al estilo de los países bálticos, con casi el doble de la tasa de desempleo entre los graduados universitarios. Pero como William Nassau Senior supuestamente dijo cuando se le informó de que un millón de irlandeses murieron en Gran Hambruna: «¡No es suficiente».

¿Hay algo que sea suficiente – algo que funcione más allá del corto plazo? «Ayudar a Grecia a ser solvente» significa, en la práctica, ayudarle a evitar la imposición de tasas a la riqueza (los ricos no están pagando), ayudar a reducir los salarios y que la fuerza laboral pague más impuestos, recortar el gasto social y las inversiones en infraestructuras públicas y subsidios a la industria, mientras que el gobierno (es decir, «los contribuyentes», también conocidos como «los trabajadores») vende tierras y empresas públicas para rescatar bancos extranjeros y tenedores de bonos.

Un amigo griego de mi edad me ha dicho que su pensión privada (de una empresa de informática) fue recortada por el gobierno. Cuando su hijo fue a recoger su cheque de desempleo, se lo redujeron a la mitad alegando que sus padres tenían dinero para ayudarle. El precio de la casa que compraron hace unos años se ha hundido. Me dicen que tienen las mismas ganas de seguir formando parte de la zona euro que la que los electores islandeses mostraron el mes pasado.

Los ataques continúan. La ira va en aumento. Cuando la nueva titular del FMI, Christine Lagarde, era la ministra de Comercio de Francia sugirió que: «Francia tenía que reformar su Estatuto de los Trabajadores». Los sindicatos y los demás ministros se opusieron, y Lagarde se retractó, diciendo que ella había expresado una opinión personal «[5] Esta opinión está a punto de convertirse en política oficial (del FMI, que estaba actuando como «policía bueno» mientras el BCE hacía de «policía malo»).

Supongo que todo lo que realmente se necesita es que la gente entienda exactamente qué dinámicas están en juego y hacen que estos intentos de pagar sean en vano. Los acreedores saben que el juego ha terminado. Todo lo que pueden hacer es coger todo lo que puedan, siempre que puedan, pagarse a sí mismos sus bonus y escaparse a sus bancos en paraísos fiscales.

*Este artículo es un extracto del próximo libro del profesor Hudson, «Las deudas que no se pueden pagar, no serán pagadas», que se publicará a finales de este año.

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Traducido al español por Truman Factor y publicado con autorización de Michael Hudson.
Translated by Truman Factor and published by kind permission of Michael Hudson.

Referencias:

[1] Ambrose Evans-Pritchard, “Iceland offers risky temptation for Ireland as recession ends,” The Telegraph, December 8, 2010.
[2] Bernd Radowitz and Geoffrey T. Smith, “Juncker Calls for Greek Privatization Agency,” Wall Street Journal, May 23, 2011, based on Juncker’s earlier interview in Der Spiegel magazine.
[3] Ibid.
[4] Peter Spiegel, “Greek assets could go to ‘fund of experts’,” Financial Times, May 24, 2011, Dimitris Kontogiannis, Kerin Hope and Joshua Chaffin, “Greece to sell stakes in state-owned groups,” Financial Times, May 24, 2011, and Alkman Granitsas, “Greece Speeds Up Plans to Sell Off State-Held Assets,” Wall Street Journal, May 24, 2011.
[5] Alessandra Galloni and David Gauthier-Villars, “France’s Lagarde Seeks IMF’s Top Job,” Wall Street Journal, May 26, 2011.

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