Federico Mayor Zaragoza

Tortura, no. Nunca

Disminuir tamaño de fuente Aumentar tamaño de fuente Texto Imprimir esta página

 

 

Imagen de Eleanor Rooselvet mirando la Declaración Universal de los Derechos Humanos

El Artículo 5º de la Declaración Universal de los Derechos Humanos establece: “Nadie será sometido a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes”. Así de claro. Así de preciso. Es intolerable y éticamente reprobable que no sólo se torture sino que, países que deberían se ejemplo de comportamiento democrático, lo justifiquen y lo describan sin contemplaciones: se consiguió que el reo confesara el lugar donde se hallaba Bin Laden sumergiendo su cabeza más de cien veces en agua (procedimiento llamado de “la bañera”).

Desconozco las circunstancias en las que se produjo el asalto a la residencia de Osama Bin Laden, que desembocaron en su muerte en lugar de captura y comparecencia ante los tribunales para ser juzgado por sus atroces delitos, que debería pagar en prisión, ya que la pena capital es moralmente inaceptable y carece de efecto disuasorio alguno. Tampoco entiendo que su cadáver fuera “enmarado” en lugar de enterrado, “para evitar la concurrencia masiva de sus adictos”, porque el mar ocupa el 70% de la superficie de la Tierra: no se podía elegir tumba más grande.

Cuando sepa lo que sucedió exactamente, opinaré.

De momento, es apremiante rechazar con firmeza la tortura, sin cortapisas, porque hay que devolver la autoridad moral a las instituciones internacionales, hay que recuperar la confianza de la gente.

En efecto, ¿qué autoridad moral puede tener una Corte Penal Internacional que se ocupa ahora con gran algarabía de Gadafi, acusado por los mismos que le han estado vendiendo armas y comprando petróleo, cuando ha pasado por alto la invasión de Irak, basada en la mentira, y los hechos deleznables acaecidos en Abu Gharaib, Bagram, Guantánamo…? ¿Y los niños muertos en Gaza? ¿Cómo pretenden liderar el mundo los que embargan las cuentas de los devenidos “dictadores” gracias a la juvenil movilización digital, pero siguen permitiendo que los paraísos fiscales estén abiertos para el lavado del dinero sucio del narcotráfico y de las mafias, y para la evasión fiscal de los ciudadanos insolidarios?.

No puedo opinar todavía sobre la muerte de Bin Laden, porque quien parcialmente conoce parcialmente juzga. Pero sí que juzgo, con toda la severidad que se merece, la altanera discrecionalidad de quienes practican o autorizan las más abominables prácticas en contra de los Derechos Humanos fundamentales.

Tortura, no. Nunca. Nada lo justifica. Nada. Nadie.

Copyright © 2011 · Federico Mayor Zaragoza

* * *

 

Comparte este artículo

0 comments