Economista Descubierta

Qué nivel

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Me tragué el debate en familia y me quedé triste y hecha polvo. No sé si esto es lo que nos merecemos o lo que hay, pero he llegado a la penosa conclusión de que en España no hay más género humano que Paquirrín y Bibiana Aído. El nivel patrio está al de la línea 9 del metro de Madrid y aquí no somos capaces de generar más que chorizos, jetas e indocumentados. Me da igual que sean los políticos o los indignados.

Decidí seguir el debate en Twitter y me pareció que la mayor parte de los tuits era más inteligentes que cualquiera de las cosas que decían los candidatos. Que si yo tengo un gráfico y yo un informe, que si usted recorta, pues anda que usted más… y ni una idea no digo ya brillante, digo idea. Y si no tienen ni idea de cómo sacar a España de este atolladero mejor que se fueran el uno a su plaza ganada por oposición y el otro a no sé donde, porque no sé si alguna vez tributó y cotizó por algo que no fuera un cargo político.

Qué lástima. El uno a decir que si la sanidad privada está echando a los crónicos, que digo yo que si es privada es que se la pagarán ellos. Aunque a lo mejor se refiere a la MUFACE, que es la sanidad privada de los funcionarios, que si no se elimina es porque la Seguridad Social se colapsaría, y a rezongar con que los colegios concertados echan a los inmigrantes, como si no tuvieran prioridad de puntos por renta, por decir algo.

El otro a decir que quién es el estado para ponerse por encima de las decisiones tomadas entre las empresas y sus trabajadores, como si no supiéramos todos qué pasaría sino hubiera legislación laboral y quién es la parte débil de la relación entre la empresa y el trabajador. Y venga a hablar de la pena que les dan a los dos los parados como si a ellos les afectara, ellos que no pueden estar más lejos de la realidad porque viven de esto y no conocen de lo otro y desmontar la cosa autonómica no se le ocurre a ninguno.

Seriamente me estoy pensando no votar, porque a pesar de que no veo el momento en que se larguen los de ahora, me da rabia que ganen los otros con el peor equipo que hayan tenido nunca. Porque vamos, no veo yo que me vayan a poner ni de secretarios de segunda ni a García Legaz ni a Arístegui ni a Esperanza Aguirre, y a Pizarro lo cansaron y a Esperanza no la dejaron. En los partidos, como lo de la meritocracia les suena a chino, todo va de confianzas y nada de conocimientos, no ya de capacidades.

Y claro, así hemos tenido los ministros impresentables que hemos tenido, verbigracia Pajín, por decir algo, o Pepiño, que al final va a resultar, como no, que era corruto.

Y si el debate fue una caspa, los mítines son para echarse a llorar. No puedo creer que nadie vaya a uno y no salga desolado. Yo solo he ido una vez a una cena política, en Barcelona en el año 93, y no me quedé al postre porque me fui a vomitar entre primero y segundo.

Me da pena pensar que en España no haya nada parecido a pensamiento de Estado, y que no se puedan ya siquiera generar individuos capaces de serlo. Me da pena pensar que si no son capaces de hacer nada que no sea pura economía doméstica, que ahorrar sabemos todos, no se vayan a su casa. Y ya no sabemos si es que no hay nadie decente en general o que a nadie decente se le ocurriría, jamás, meterse en política.

Aunque total, siempre podría ser peor. Y si no que se lo digan a los italianos, que han tenido a Berlusconi (¿qué puede esperarse de un tipo que se echa Kanfor en la cara?) y ahí están: jodidos, arruinados y avergonzados.

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