Economista Descubierta

Personal Branding

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A veces paso por la librería del Instituto de Empresa y me paro siempre a ver los libros de pasta blanda que hay en el escaparate, y me pregunto con envidia por qué la Economista no está todavía ni en los aeropuertos, ni en Vips, ni en la tienda del IE.

Como está feo ser envidioso, y total, esto no va de ser una celebrity y a estas alturas del campeonato está claro que ya forrarnos no nos vamos a forrar, paso de largo con andar pizpireto, como si la envidia no me corroyese. Cualquier cosa menos que se nos note la pobreza y la envidia.

C.W. dice que el problema de la Economista es que no nos hemos esforzado en vendernos. Hombre, está la cosa como para descubrir la verdadera identidad y que me pongan en la calle, con la que está cayendo y la mala edad que una tiene ya. Como ella llevaba la dirección comercial y yo la dirección creativa, pues aquí seguimos, sin vender nada.

Pero si resulta que es un problema de ventas, es porque somos un producto. No me gusta nada considerarme producto, y mucho menos producto perecedero, pero el asunto del Personal Branding resulta que va por ahí. Sea usted producto, láncese al mercado y espere que el consumidor lo elija, a ser posible de forma recurrente. Conviértase usted en un producto de primera necesidad, pero a precio de bolso de Hermès.

Difícil asunto éste de pasarse años intentando trascender y pensar de forma cada vez más abstracta y elevada y ahora decidir que uno tiene que ser un producto y tiene que hacerse campañas. No me sale el marketing ni a tiros, y tampoco se muy bien como voy a hacer branding si el producto es, además de perecedero, áspero y desabrido. Vamos, que tengo que conseguir vender el estropajo de esparto como si fuera una esponja pero, además, cara.

Decía un profesor que tuve en Dirección Comercial que, si tu producto es cutre y tu margen breve, tú tienes que ser exquisitamente serio, porque si vendes bolsas de basura o champiñones no puedes tomarle el pelo al canal. Y que, para tomarle el pelo al canal, tienes que vender ferraris porque tu producto es igualmente deseable aunque seas un cantamañanas.

A mi lo del Personal Branding me parece, además de agotador, una misión imposible, por no decir una tontada. Primero porque no somos un producto. Segundo, porque de serlo, lo somos en permanente cambio; así que hay que diseñarse al menos dos campañas al año, lo cual es caro y un coñazo. Y por último, porque ir de especial por la vida cuando aquí somos todos tirando a corrientes es de un vanidoso que tira para atrás, y por último, porque lamentablemente el efecto “democratización del pollo” lo único que ha producido es titulados repes y profesionales repes, y claro, venda usted la commodity en la que nos hemos convertido, siendo además, casi siempre, cutres con el canal.

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