Peter Schiff

¡No es dinero si no lo puedo imprimir!

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Fotografía de Ben Bernanke

Ben Bernanke

He estado pronosticando, con cierto grado de certeza, que QE2 no sería el fin del programa de impresión de dinero de la Reserva Federal. Mis sospechas se se han confirmado, tanto en la minutas de la Fed del martes como en la comparecencia de Ben Bernanke ante el Congreso antes de ayer. El primero estableció las condiciones bajo las cuales emprendería una nueva ronda de inflación, y el segundo volvió a hacer hincapié – en caso de que alguien todavía lo dudara – en que Bernanke no tiene en cuenta los principios de una moneda sana.

La publicación del martes pasado de las minutas de la Reserva Federal incluyen la primera indicación de que una tercera ronda de flexibilización cuantitativa (QE3) está en camino. Las notas describen un acuerdo unánime sobre el hecho de que QE2 debe ser completado, junto con el siguiente comentario: “dependiendo de cómo evolucionen las condiciones económicas, el comité podría tener que considerar la idea de proporcionar un estímulo adicional de la política monetaria, especialmente si el crecimiento económico sigue siendo demasiado lento para reducir significativamente la tasa de desempleo en el mediano plazo”. Dado que la situación del desempleo se está deteriorando, y según todas las cuentas continuará así, las palabras de la Reserva Federal son en esencia la promesa de mantener el grifo abierto. El comité también decidió enfocarse sólo en la actual “inflación general” en la toma de sus decisiones, en lugar de “tendencias de inflación”. Dado que toma algún tiempo antes de que nuevos dólares circulen por la economía y eleven los precios, esto significa que la Fed vuelve a llegar tarde, pues cuando la inflación empiece a escalar, causará más trastornos a la economía estadounidense.

Si alguien tenía la más mínima fe en que Bernanke tenía un plan para terminar con la inyección de dinero barato, su comparecencia semestral ante el Congreso debería de haberla esfumado. Además de afirmar que su impresión de dinero ha ayudado a la economía estadounidense, Bernanke dijo al Congreso que el oro no es dinero, que la gente que lo compra no está preocupada por la inflación, y que el valor externo del dólar no influye en su poder adquisitivo interno. Incluso se tomó un momento para apoyar el plan del presidente Obama de levantar el techo de la deuda.

Al afirmar que el oro no es dinero, el presidente demuestra su ignorancia de gran parte de la historia monetaria. Le dijo al congresista Ron Paul que no tenía ni idea de por qué los bancos centrales mantenían oro en sus reservas, antes de especular puede que tuviera algo que ver con la tradición. Sí, tradicionalmente el oro es dinero, que es precisamente el motivo por el cual los bancos centrales lo guardan. Y el oro es dinero porque los bancos centrales como el del señor Bernanke no son de fiar con un sustituto de papel.

Bernanke cuestiona los hechos al afirmar que la única razón por la que la gente está comprando oro como cobertura contra la incertidumbre… Mi consejo para el presidente de la Reserva Federal es que pregunte directamente a la gente por qué lo está comprando. Como alguien que ha estado comprando oro a título personal durante toda una década, le puedo asegurar que mi compra de oro no tiene nada que ver con la “incertidumbre”. De hecho, es justo lo contrario. Yo adquiero oro precisamente por cuestiones de las que estoy seguro; es decir, estoy seguro de que la incompetencia de Bernanke va a destruir el valor del dólar y desencadenar una inflación galopante.

Si fuera cierto que la gente compra oro para protegerse de la incertidumbre del mercado, como afirma el presidente, entonces el metal se hubiese puesto por las nubes en medio de la crisis crediticia de 2008. Por el contrario, cayó junto con la mayoría de otros activos. La gente instintivamente huyó hacia el dólar y los bonos del Tesoro estadounidenses precisamente por su largo historial de estabilidad. Lo que Bernanke no entiende es que su política monetaria irresponsable está socavando la fe en los activos de EE.UU. Eso es lo que realmente está impulsando el oro: el dinero fácil, las tasas de interés negativas y la flexibilización cuantitativa.

Finalmente, al afirmar que la tasa de cambio del dólar no tiene ningún efecto sobre los precios internos, Bernanke demuestra que probablemente carece de competencias para ser cajero de un banco, y mucho menos presidente de la Reserva Federal. Un dólar más débil significa que los estadounidenses tienen que pagar más por productos importados. Pero también significa que los productores nacionales tienen que pagar más por las materias primas y componentes importados, lo que eleva los costos internos de producción. También significa que los bienes producidos en el país se exportan más, con la consequente reducción de la oferta nacional y el aumento del precio de lo que queda para los estadounidenses que la consumen. Esto es Economía de primero de carrera.

Dada la confusión del presidente sobre los fundamentos de la economía, tal vez no es ninguna sorpresa que él haya puesto la flexibilización cuantitativa sobre la mesa nuevamente, donde, a pesar de la retórica, siempre ha estado. La Fed ha sabido siempre que la QE3 llegará y sólo busca excusas para su puesta en marcha.

El problema es que luchar contra la recesión a golpe de QE es como luchar con gasolina contra un incendio. Mientras las llamas de la recesión se reavivan, más QE; que la sofocan momentáneamente para luego producir un infierno económico aún mayor.

Bernanke dijo que “la analogía adecuada para no elevar el techo de la deuda es salir y tener una juerga con su tarjeta de crédito y luego negarse a pagar la factura”. Tiene la analogía correcta, pero sus conclusiones son completamente erróneas. Sí, el Congreso ha autorizado un derroche de dinero y es el momento de pagar. Sin embargo, la ampliación del límite de la deuda es como sacar una Mastercard para pagar la Visa… Sólo empeora el problema. Si usted o yo salimos una noche, nos emborrachamos y nos pasamos de la cuenta con la tarjeta, sabemos que la manera de arreglarlo es apretarse el cinturón y pagar la deuda. Se podrían posponer sus planes de vacaciones o aplazar la compra de un coche nuevo, podemos cancelar nuestra suscripción a la televisión por cable o al gimnasio. La cuestión es que tendríamos que reducir el consumo corriente para compensar el gasto excesivo del pasado.

Obama afirma que el aumento del techo de la deuda es para mantener a raya la deuda federal. ¿Alguna vez ha oído hablar de alguien que salga de sus deudas asumiendo más deudas? ¿Alguien puede reducir su deuda sin reducir su gasto? ¿Cómo puede el presidente de la Fed estar de acuerdo con una idea tan absurda?

Bernanke en realidad fue un paso más allá y advirtió en contra de la reducción del gasto federal actual de manera demasiado brusca, alegando que tal medida podría impedir la “recuperación”. Al parecer, cree que es el papel del Congreso es autorizar gastos excesivos, y el suyo el pagar las cuentas con dinero recién impreso. El hecho de que esta fórmula ha producido una mayor crisis económica no parece molestarle. Supongo que la ignorancia es felicidad.

Copyright © 2011 · Peter Schiff

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Traducido al español y publicado con autorización de Peter Schiff.
Translated and published by kind permission of Peter Schiff.
Enlace a versión original del artículo (en inglés)

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