Luis Martín

«Los estados tratan de usar Internet para proyectar su poder y protegerse contra el de los demás» –Joseph Nye

Disminuir tamaño de fuente Aumentar tamaño de fuente Texto Imprimir esta página
Fotografía de Jospeh Nye

Joseph Nye (New Jersey, 1937)

Joseph S. Nye, Jr. es profesor distinguido de la Universidad de Harvard.

Ha ocupado el cargo de subsecretario de Defensa para Asuntos de Seguridad Internacional y ha sido presidente del Consejo Nacional de Inteligencia y subsecretario de Estado de Asistencia para la Seguridad, Ciencia y Tecnología.

Considerado uno de los académicos más influyentes en la política exterior de Estados Unidos, Nye habla para Truman Factor sobre su último libro, “The Future of Power”.


En “The Future of Power” usted sostiene que en la era de la globalización y de las tecnologías de la información, el estado con “la mejor historia” puede superar al estado con el mayor ejército. ¿Cómo se ha convertido la comunicación global en un instrumento clave en materia de guerra?

Irak es un buen ejemplo de mi argumento. El ejército estadounidense fue capaz de derrotar al ejército iraquí en cuestión de semanas, pero el fallo de la administración Bush para obtener una segunda resolución de la ONU supuso, a los ojos de mucha gente, que se trataba de una intervención ilegítima. Eso le costó muy caro a Estados Unidos en cuanto a su ‘poder blando’, según diversos sondeos internacionales.

Si el poder a nivel global ahora también lo buscan grandes corporaciones, grupos terroristas, etc. ¿es realista pensar en un único actor (EE.UU., por ejemplo) como la fuerza dominante en el planeta? ¿Resultan más necesarias la cooperación internacional y la relevancia de instituciones supranacionales como las Naciones Unidas para el mantenimiento de la estabilidad?

Como sostengo en el libro, uno de los grandes cambios de este siglo es la transferencia del poder de los estados a los actores no estatales. Eso no significa que los gobiernos ya no sean los actores más poderosos, sino que este escenario en el que actúan hay más actores. Y muchos temas de las relaciones transnacionales y que van más allá de las fronteras (como el terrorismo, el cambio climático, las pandemias) no pueden ser manejados por el poder militar, sino que requieren una organización de redes e instituciones de cooperación.

¿Cuál es su opinión con respecto a organizaciones como WikiLeaks, un tipo de actor no estatal capaz de influir o iniciar un cambio en el equilibrio de poder?

WikiLeaks ilustra la forma en que la tecnología de la información ha creado individuos superpoderosos que pueden alterar los procesos normales de las comunicaciones y la diplomacia. No es tanto la organización en sí como el hecho de que cualquier persona puede optar por revelar una gran cantidad de información privilegiada. Esto no puede cambiar el equilibrio de poder, pero ciertamente altera los procesos de la diplomacia mundial.

Algunos advierten que Google ha adquirido un gran poder por la influencia que ejerce en el sistema de valores la sociedad, ya que los algoritmos de búsqueda de la compañía deciden lo que es relevante y valioso. En otros casos, Google se considera como una amenaza para el sistema y los estados censuran o limitan su uso, como es el caso de China. ¿No es tentador para los estados democráticos y de libre mercado buscar el control de estas tecnologías con el fin de ejercer el tipo de “poder blando” que usted describe?

Puesto que hay motores de búsqueda alternativos, no hay que atribuir el poder de monopolio a Google, pero sin duda los actores estatales y no estatales tratan de manipular o controlar los algoritmos de estas empresas para diversos fines comerciales y políticos. Por ejemplo, China considera que puede controlar a Baidu más fácilmente que a Google. Pero, en términos generales, los estados tratan de usar todos los aspectos de Internet para proyectar su poder blando y protegerse contra el de los demás.

Si Internet ha contribuido a una transferencia parcial del poder del estado a sus súbditos, también se podría concluir que se ha desarrollado dentro del sistema un nuevo tipo de contrapeso al poder. ¿No podría ser que estas nuevas herramientas de democracia directa sirvieran como mecanismo de fortalecimiento del estado en una sociedad libre?

Internet puede tener efectos democratizadores que pueden fortalecer las sociedades libres, pero también puede ser manipulado por sociedades autoritarias. A largo plazo, sospecho que el impacto de estas tecnologías será a favor de la democracia, pero es un proceso que está lejos de ser rápido o definitivo.

Usted señala que los chinos “creen que la recesión de 2008 representó un cambio en el equilibrio de poder mundial”, y una oportunidad para que China sea “menos deferente con un Estados Unidos en decadencia”. Sin embargo, también puntualiza que si bien China es sin duda cada vez más fuerte, tiene aún importantes problemas internos que superar. Si no es un nuevo competidor por el poder como China, ¿qué cree usted que podría desafiar el dominio de Estados Unidos como una potencia mundial en las próximas décadas?

Estados Unidos no está en declive absoluto, pero si uno ve el “ascenso del resto” como la reducción de la distancia entre EE.UU. y otros países, se puede definir a este descenso como algo relativo, incluso si EE.UU. sigue siendo más poderoso que cualquier otro país. Pero, para mantener una posición de liderazgo, tendrá que organizar redes de cooperación con los demás. La reputación de la hegemonía es engañosa.

Portada del libro de Joseph Nye, "The Future of Power"

Francia y Reino Unido han aceptado ocupar un lugar central en la actual intervención en Libia. ¿Cree usted que esto es consecuencia de un uso efectivo de Estados Unidos de “poder inteligente” como “organizador de las coaliciones de los dispuestos” o, como sostienen algunos, lo anterior es resultado de la incapacidad militar de Estados Unidos para participar plenamente en más frentes de guerra?

He sostenido que el liderazgo de Obama en Libia es un buen ejemplo del nuevo tipo de liderazgo que se necesita en una era de información mundial. En primer lugar, esperó por las resoluciones legitimadas por la Liga Árabe y la ONU para asegurarse de que el discurso del ‘poder blando’ era correcto, y luego compartió la aplicación del “poder duro” con Francia y Gran Bretaña, y rápidamente le dio la vuelta a una institución multilateral: la OTAN. En mi opinión esto es una muestra de ‘influencia inteligente’, que combina los recursos ‘duros’ y ‘blandos’.

Durante sus años en las administraciones de Carter y Clinton tuvo que interactuar con muchos de sus homólogos en el extranjero. ¿Podría decirnos cuál de ellos le causó mayor impresión?

Tuve la suerte de conocer a un gran número de líderes increíbles. El que más me impresionó, sin embargo, fue alguien a quien nunca conocí en persona: Nelson Mandela.

Usted ha dedicado su vida a las Relaciones Internacionales como académico y como miembro del gobierno de los Estados Unidos. ¿Hay suficiente educación sobre Relaciones Internacionales en el país más poderoso del mundo?

Hay un buen número de académicos y de facultades de Relaciones Internacionales en las universidades estadounidenses, pero, en la era global actual, la educación sobre asuntos mundiales debe ir más allá de las universidades e involucrar a las escuelas y a los ciudadanos. Tenemos un largo camino por recorrer en ambos aspectos.

Enlace a versión en inglés de la entrevista.

Link to English version.

* * *

Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0 Spain
Esta obra se publica bajo la licencia de Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0 Spain.

Comparte este artículo

0 comments