Luis Martín

«El problema de fondo es que hay una liquidez que no está registrada y que es excesiva» –Hernando de Soto

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Retrato de Hernando de Soto

Hernando de Soto ( Arequipa, Perú, 1941)

Considerado por Forbes como una de las cien personas más influyentes del planeta, y una de la quince personas que reinventarán el futuro, Hernando de Soto es el presidente y fundador del Instituto Libertad y Democracia (ILD), uno de los dos centros de investigación (think tank) más importantes del mundo según The Economist. Entwicklung und Zusammenarbeit va más lejos, al considerarlo uno de los más importantes teóricos sobre desarrollo del último milenio. Los lectores de las revistas Prospect y Foreign Policy lo han ubicado como el latinoamericano más influyente.

Hernando de Soto ha sido economista del Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT), presidente del Comité Ejecutivo de la Organización de Países Exportadores de Cobre (CIPEC), director-gerente de Universal Engineering Corporation, miembro del Swiss Bank Corporation Consultant Group y director del Banco Central de Reserva del Perú.

Actualmente Hernando de Soto y sus colegas del ILD están dedicados a diseñar programas de formación de capital para la población pobre de África, Asia, América Latina, Oriente Medio y los países de la ex Unión Soviética. Cerca de 30 jefes de estado han invitado al presidente del ILD a implementar programas y reformas en sus países. Junto a Madeleine Albright, ex secretaria de Estado de Estados Unidos de América, copreside la Comisión de Alto Nivel para el Empoderamiento Legal de los Pobres.

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El autor del Misterio del Capital defiende la teoría de que el capitalismo debe erigirse sobre dos pilares fundamentales: el derecho a la propiedad privada y de empresa, y la seguridad jurídica para que estos derechos sean efectivos. Ambas circunstancias se dan en Estados Unidos (país que hoy se encuentra al borde de la suspensión de pagos) y en Europa. Ambos han identificado sus problemas, pero están huyendo de ellos a base de aplicar parches en vez de ir al fondo del asunto y esto está poniendo en peligro a la mayor potencia económica del planeta y el proyecto común europeo. A continuación nuestra entrevista con de Soto, en la que, desde su tesis, exploramos las verdades que la mayor crisis económica de Occidente nos está revelando sobre el sistema capitalista de libre mercado.

El eje de su trabajo es la formalización del capital y los derechos empresariales. En países donde el arreglo jurídico y la tradición han provocado la inexistencia de parámetros certeros para delimitar propiedades, resolver conflictos de titularidad de bienes, contar con registros de propiedad fiables, etc., ¿dónde empieza el proceso de formalización?

Lo primero que se debe hacer es ver en cada país, porque la cosa va generalmente por naciones y regiones, si hay efectivamente un estado de derecho que abarca todo el mundo; lo que los americanos y los ingleses llamarían the rule of law. Lo que hay que determinar es si las cosas de las cuales las personas son propietarios, o las cosas que ellos controlan o poseen (o quieren controlar y poseer), o aquellas cosas que ellas quieren transformar a través de la empresa para convertirlo en productos de mayor valor agregado, están protegidas por la ley. Y eso requiere, desde nuestro punto de vista, hacer un inventario relativamente sencillo, que consiste en ver, no solamente si el derecho dice que todo el mundo tiene acceso a la propiedad y a poder transformar las cosas en la empresa, sino que estén efectivamente inscritas bajo la ley. Y es ahí donde resulta, por ejemplo en el caso de México cuando lo estudiamos, que efectivamente muchas compañías estaban constituidas bajo unos renglones o tipificaciones llamados compañías unipersonales o físicas. Y cuando uno decía: “Muy bien, y estas compañías unipersonales o físicas, ¿permiten entonces al empresario reunir capital, poner la compañía en garantía, emitir acciones para recibir aportes de inversiones, organizarse en jerarquías y compartir responsabilidades? ¿Tienen una responsabilidad limitada o no la tienen? ¿Tiene acceso al Tratado de Libre Comercio o no lo tiene?” Bueno, resulta de todo esto que, efectivamente, la mayor parte de compañías en México no tiene esos derechos. Entonces, para nosotros, todas esas compañías vendrían a ser compañías que son extralegales; no que son ilegales, sino que no le dan a la persona que es dueña de ellas ninguno de los instrumentos que son necesarios para dividir el trabajo en una forma que eleve su productividad y que le permita entrar en el mundo moderno. Lo mismo pasa con el derecho de propiedad.

Hemos visto que todo el mundo debería de tener derecho a propiedad y que tenemos, sin embargo, grupos que están organizado colectivamente (como son los “ejidos”) y cuando hemos ido a investigar hemos visto que la propiedad de esas tierras en el fondo es manejada a título individual, pero que el título que ellos tienen es un título colectivo porque no pudieron hacer los trámites para poder individualizar su propiedad. De nuevo tenemos una situación en la cual hay papeles legales de por medio, pero en el fondo el derecho no se aplica de ellos. Y resulta de todo esto que, tranquilamente, un 50% de México podría ser extralegal. Y eso se repite [regularmente], país por país, entre el 50% y 90% de la economía.

Parte de la solución a la cuestión de derechos de propiedad la pueden ofrecer empresas del sector privado como las compañías aseguradoras de títulos de propiedad, que en Estados Unidos operan como bisagra esencial de la seguridad jurídica de las transacciones inmobiliarias. Sin embargo, estas aseguradoras han intentado exportar su modelo a países emergentes y no lo han conseguido. ¿Por qué?

Yo diría, en primer lugar, que se debe al hecho que tenga usted un título o tenga usted un título asegurado como dan estas compañías, necesita usted que en algún lugar ese seguro o ese título esté registrado. Y lo que ocurre en muchos países es que los trámites para poder registrar aquellas cosas que son legales pueden ser infinitos. Por ejemplo, en el caso de Egipto, el trámite para registrar cualquier título, si es que la ley lo permite, sería un título de seguro o un título normal, con el derecho egipcio no baja de 500 días o dos años. Entonces, hasta que no esté modificada la norma cuya implementación puede tomar más de dos años (y estamos hablando solamente del tiempo que toma registrar), el sistema no funcionará. El sistema legal es demasiado caro para la gente de pocos recursos y el resultado de lo anterior es que [los posesionarios] prefieren quedarse en la informalidad.

Es la primera vez en la Historia del mundo moderno que un país desarrollado ha emitido dinero privado y no lo ha registrado.

Y, sin embargo, ahora nos encontramos con que la mayor crisis económica de la que posiblemente el mundo tenga memoria estalla precisamente allá donde todos esos mecanismos, derechos empresariales y seguridad jurídica del capital, destacan por su eficacia, donde sí hay una economía de mercado dinámica y una democracia consolidada. ¿Qué pasó?

Lo que pasó ahí es que se olvidaron de la importancia, a mi juicio, de tener también registrados los mecanismos de pago que tiene cualquier país. En otras palabras, si uno mira lo que es la liquidez que pueden tener los Estados Unidos, una parte de esa liquidez es dinero que es producido por el estado, que son los dólares. Y este dinero está respaldado por el estado más fuerte del mundo. En este caso, como en el de los países europeos, han permitido la creación de lo que podríamos llamar una liquidez privada. Esto quiere decir que no son necesariamente dólares, pero que pueden ser papeles o certificados o documentos o derivados que (en base, se supone, a algún activo que existe en el país) salen al mercado, pero que básicamente están respaldados por un contrato privado, como lo puede ser por ejemplo una hipoteca. Eso es liquidez, porque efectivamente con esa hipoteca, con ese derivado, con ese medio de pago, con ese título de seguridad, usted paga deudas y arma empresas y hace inversiones de la misma manera que los puede hacer con un dólar. Pero es dinero privado.

Realmente no hay ningún problema en esto porque lo que los bancos hacen es crear dinero privado. Cuando un banco a usted le presta dinero, básicamente crea dinero privado para usted; rara vez lo ve usted en persona (es decir, en forma metálica) porque más bien utiliza cuentas bancarias para girarlo, pero es moneda que han creado ellos. Generalmente lo que ocurre, y a lo cual nos hemos acostumbrado sin haberlo discutido, es que todo este dinero creado esté registrado. Así como su dólar, o su peso, o su euro, lleva un numerito que indica qué parte del inventario nacional es, por lo tanto se lo puede seguir, la misma cosa ocurría anteriormente con todos los medios de pago privados. Pero ocurre que de unos diez años a esta parte, cuando han comenzado a fracasar, o a no tener éxito, o a desvalorizarse algunos de estos documentos (por ejemplo, hipotecas sobre domicilios humildes) y la gente se ha preguntado cuántos de estos dineros privados que hemos creado están desvalorizados, están perdiendo valor, y, por otro lado, dónde están estos acumulados, quiénes son dueños de estos papeles-valores, qué bancos los tienen, son solventes o no son solventes, nos hemos dado cuenta de que no han sido registrados. Es decir, es la primera vez, según mi criterio, de la historia del mundo moderno, que un país desarrollado ha emitido dinero privado, (es decir dinero/valores, que a veces se llaman “derivados” porque derivan de los documentos monetarios iniciales) que no ha sido registrado. Y entonces, como hoy día no sabemos quién tiene qué, en qué cantidad y cuáles son sus deudas, esto ha creado una sensación de incertidumbre tan grande que es la base misma de la crisis financiera en los Estados Unidos y que se debe a la ignorancia, es decir: la falta de conocimiento de cuantos valores privados hay que no están identificados y que no sabemos donde están.

En América Latina los “mercados emergentes” están bien documentados, es en sus “mercados fronterizos” donde la titulación es imperfecta.

¿Y cómo es que la crisis financiera no se ha extendido a América Latina?

Bueno, los problemas de América Latina, de África, de Oriente Medio, de Asia Central y de los países anteriormente comunistas son distintos. La parte digamos formal, lo que quizás hoy en día se llaman “los mercados emergentes”, está generalmente bien documentada. No solamente los instrumentos financieros privados que se utilizan para pagar, para financiar, para invertir; sino también aquellos que permiten medir la salud de una organización financiera como lo puede ser un banco. En América Latina, si hay un banco, usted tiene los libros (los balance sheets, como los llaman en Estados Unidos) que son los [documentos] que indican el estado de salud financiera de esa entidad. Lo que hemos visto en los Estados Unidos no es solamente que no han registrado sus dineros, sino que tienen varios libros. De tal manera que tienen los “libros buenos” donde tienen todos sus activos sanos y los “libros malos” donde tienen todos sus activos que no pueden ser identificados. A la compañía Enron, que fracasó en los Estados Unidos hace unos años, ¡le encontraron más de tres mil libros distintos! Así que el problema en los Estados Unidos y en los países desarrollados es que la verdad es difícil de ver porque todo está bastante mal documentado.

Regresando a América Latina y los países en desarrollo, la parte formal está bien documentada. No tenemos esas confusiones de falta de registros apropiados que tienen nombre; pero sí tenemos, por otro lado, una parte importante de nuestros países que es informal y que no está absolutamente documentada, que podríamos llamar, no los “mercados emergentes” sino los “mercados de frontera” (o “fronterizos” como a veces los llaman en la jerga financiera), y que son esas partes que están metidas en las sierras lejanas, distantes de la capital (en mi país, Perú, por ejemplo, que están en Amazonía), donde verdaderamente no hay ningún título o títulos que sean verdaderamente aplicables. Ahí sí tenemos problemas grandes y, sobre todo, tienen que ver mucho con la crisis en el norte, cuando los países que están en crisis, sobre todo Europa y Norteamérica, han comprado muchos terrenos, territorios, recursos naturales que existen en nuestros países, en estas zonas de frontera donde la titulación es imperfecta.

Así que tenemos grandes problemas para identificar las cosas en todas las partes del mundo, pero las razones son distintas.

Pero el problema, una vez identificado, como lo es esa informalidad en la liquidez privada, no se ataja, y lo que se hace es comprar tiempo con medidas que al final son parches; llámense “flexibilización cuantitativa”, rescates, etc. ¿Cuánto tiempo más podemos posponer la resolución del problema de fondo?

Eso, evidentemente, es un enigma. Cuando uno se pone un parche en lugar de resolver el problema de fondo, ya sea porque es su traje que se está cayendo a pedazos, su casa que se está cayendo a pedazos, o su automóvil que se está cayendo a pedazos… y uno les pone un parche, pues hay cosas que a veces duran varios años. Pero lo que usted sí sabe es que el parche no va a durar mucho.

Ninguno de esos parches va a funcionar, y todo parecería indicar, por ejemplo en los Estados Unidos tenemos hasta el 2 de agosto para saber si el parche que le han puesto (que es financiar deudas, huecos o la falta de dinero privado ya que nadie tiene confianza con el parche; que consiste en emitir dinero de forma inorgánica por el banco central de reserva de los Estados Unidos, la Reserva Federal), ya está llegando a su fin, ¿no? Porque si el 2 de agosto no hay una autorización de parte del Congreso para seguir emitiendo parches, es decir, poder seguir creando mayores déficits, ahí ya se comienza a derrumbar el edificio. Y la misma cosa está ocurriendo en Europa en lo que se refiere a Grecia.

Sabemos ahora que Grecia es un hueco, y que el parche que se le ha dado no hay forma, ni siquiera, de que ellos puedan repagarlo, y que en algún momento va a tener que cesar pagos. Y no se sabe si esa deuda (que es relativamente pequeña comparada a la de Italia, a la de España, a la de Bélgica) va a continuar. Por lo tanto, todo lo que se está haciendo como parches, en lugar de resolver el problema básico, es que han emitido demasiada liquidez privada y que está descontrolada y no sabemos realmente quién es insolvente. En algunos meses, en algunos años, en algún momento se va a romper y es difícil saber cuándo y cómo se rompe porque mucho depende de decisiones políticas.

Los estados no están tratando el problema porque no saben cómo hacerlo sin causar pánico.

En el caso de Europa, resulta llamativo que sea precisamente el Fondo Monetario Internacional, el Banco Central Europeo y los grandes centros financieros europeos los que están recetando los parches a los pacientes más enfermos. ¿Observa una defensa seria del euro?

Yo creo que todos son gente seria. Pero creo que en algún momento decidieron seguir políticas de parche esperando que, parche tras parche, habría una linda frazada hecha de parches. Pero la verdad es que no están resolviendo el problema de fondo y es que hay una liquidez que no está registrada y que es excesiva y que, porque nadie puede identificarla bien y no está atada o no representa un activo real, está causando problemas de confianza tremendos.

Mire, yo creo que lo siguiente quizás lo ilustre todo mejor: cuando en el 2008 la crisis resultaba obvia y el señor [Henry] Paulson, que era entonces el secretario del Tesoro americano, en septiembre va al Congreso de los Estados Unidos y dice: “Miren, nos hemos dado cuenta de que este dinero privado, que parece representar activos que no sabemos qué son, ni quién es verdaderamente dueño de qué, los vamos a llamar activos tóxicos (él los llama en inglés troubled assets, que son activos en problemas). Vamos a hacer lo siguiente, vamos a ir a los bancos, les vamos a preguntar cuáles son y los vamos comprar”. Y le pide al Congreso americano que le autorice un presupuesto de emergencia de cerca de a trillion dollars (es decir, de cerca de unos 780 mil millones de dólares). Se lo dan y este programa, que se llama TARP (Troubled Asset Relief Program), entra en funcionamiento. Tres semanas después, este mismo señor Paulson aparece frente al televisor y dice: “Bueno, mire, vamos a usar este dinero pero de forma distinta. Lo que vamos a hacer es utilizarlo para comprar acciones preferentes de los bancos y, de esa manera, demostrarle al público que ningún banco está realmente débil y que, si lo estuviera, ahí está el gobierno de los Estados Unidos para respaldarlos; no vamos a permitir una quiebra”. Con lo cual, por supuesto, se evita una corrida en los bancos [un pánico en el sector bancario que lleva a la retirada masiva de fondos].

Pero la pregunta básica que yo hice entonces fue: ¿y por qué no hicieron el programa original que era ir a comprar este dinero (es decir, esta liquidez o estos documentos) que estaban fallando? Y es ahí donde yo me encuentro con la respuesta, cuando converso con las autoridades del Tesoro norteamericano y converso con distintos contactos en la Casa Blanca, que el problema fue que no los encontraron. En otras palabras, que es ahí cuando ya se descubre que nada de esto está registrado y nadie sabe quién es verdaderamente dueño de qué deuda y quién tiene todos estos medios (que están basados en contratos privados) y que muchos de los cuales están fallidos y nadie sabe cuál está fallido. Dicho de otro modo, hoy día, uno de los problemas que se ha tenido, tanto en Grecia como en Estados Unidos, es que al rescatar una institución financiera o, en este caso, a un país (en el caso de Grecia, que va a ser insolvente bien pronto) es que no hemos podido identificar cuán grande es su deuda ni quién es realmente dueño de la deuda.

Entonces, el gran problema que tenemos en Occidente es esencialmente un problema epistemológico que se traduce en un problema de conocimiento, en desconocimiento absoluto de qué estamos hablando y de cuántos son los problemas que estamos enfrentando. De ahí viene la gran inseguridad. Y lo que está ocurriendo es que los estados no están tratando este problema porque, hasta ahora, no saben cómo tratarlo sin causar pánico. Porque, si yo hago un primer inventario para saber cuántos son los grandes bancos y cuáles son sus verdaderas deudas tomando en consideración que mucho de este papel tóxico puede consistir en la mayor parte de sus activos, es posible que me arrojen una cifra en publicidad tan grande que lo único que viene es una corrida en los bancos y entramos en 1930. Y como no han encontrado una estrategia de cómo sincerar la economía y, al mismo tiempo, protegernos de una corrida en los bancos, nos encontramos con políticas de parches. Y la razón por la cual nadie va al problema de fondo es que están esperando que parche a parche, de alguna forma milagrosa [surtan efecto estas recetas] que dicen ellos que dijo John Maynard Keynes hace setenta años.

Una de las desventajas de los países comunistas era que disfrazaban sus erroresy nunca podíamos corregir el sistema… Ahí estamos como los países comunistas.

Al final es volver a la esencia del capitalismo. Es decir, el capitalismo tiene sentido cuando hay nitidez y orden en las reglas y se permite el fracaso. ¿No es precisamente eso lo que se está tratando de advertir?

Fotografía de Hernando de Soto

Hernando de Soto

Efectivamente, lo que usted dice ahí es correcto. La idea del capitalismo es, en primer lugar, “cuando uno quiebra, quiebra”. Una de las razones por las cuales siempre ha sido más interesante (inclusive en la época cuando se competía con el comunismo) era porque cada vez que había algo que no funcionaba en el mundo capitalista, había una bancarrota. Entonces había toda una lista de bancarrotas. En los Estados Unidos eran, hasta 2008 por lo menos, un millón y medio de unidades de bancarrota al año aproximadamente. Eso significaba que, por ejemplo, si usted iba a abrir una pizzería podía ver la lista de bancarrotas y podía darse cuenta que las pizzerías que no funcionaban eran aquellas que estaban en Arizona y, por lo tanto, a los de Arizona no les gustaba la pizza. O eran las pizzas que estaban puestas en una esquina, o eran las pizzerías manejadas por los sicilianos en lugar de por otros italianos. En fin, el hecho es que el fracaso le permite a usted saber qué errores no volver a repetir.

Por otro lado, una de las desventajas de los países comunistas era que disfrazaban sus errores y nunca podíamos corregir el sistema. Por lo tanto, uno de los graves problemas que tenemos ahora frente a este problema de derivados y de instrumentos desconocidos es que no sabemos donde están nuestros fracasos. Y en la vida, uno aprende mucho más de los fracasos que de los éxitos, porque lo importante es no repetir errores. En esa parte estamos como si fuéramos países comunistas.

Si el estado quiere prevenir y proteger, que proteja a los ahorristas, pero que deje que paguen por sus errores aquellos que son dueños de organismos financieros.

¿Sugiere entonces que, en el caso de Europa, para que el proyecto común tenga futuro habría que aceptar un gran fracaso en el sistema?

O aceptar varios pequeños fracasos de forma ordenada para no crear una gran crisis financiera. Pero, por lo menos, agarrar el problema de fondo. Agarrar el problema de fondo significa admitir que hay, en ciertos países, instituciones financieras que han fracasado y que, por supuesto, van a quebrar como resultado de eso. El objetivo es que, por lo menos, fracasen las organizaciones financieras y que si el estado quiere prevenir y proteger, que proteja a los ahorradores, pero que deje que paguen por sus errores aquellos que son dueños de organismos financieros. Obviamente, los dueños de los organismos financieros ya se las han arreglado para montar una defensa y no están dejando que los políticos ni siquiera vislumbren esa posibilidad.

El problema, entonces, es quién va a pagar el pato de todos estos papeles que no valen nada. Lo que se ve cada vez más [claro] es que vamos a ser todos aquellos que no somos dueños de bancos o de instituciones financieras fallidas, que tenemos dinero dentro de estas organizaciones y por las cuales nos van a hacer pagar ya sea vía devaluaciones de nuestro dinero, ya sea a través de mayores impuestos o haciendo fracasar negocios que estaban sanos, pero que no tiene cómo protegerse frente a estos intereses financieros enormes.

El Instituto Libertad y Democracia que usted preside presta asesoría a muchas economías del mundo en la instrumentalización de derechos de propiedad y de empresa. ¿Le han llamado de Europa recientemente?

Sí, tenemos llamadas de Europa. Acabo de regresar de una y, por supuesto, vemos algunos de esos asuntos. La verdad es que la mayor parte de las llamadas que recibimos son de los ex países comunistas con relación a los mismos temas que estamos conversando ahora y también frente a otros temas que no hemos hablado como es la crisis de Oriente Medio, que también es un problema hasta cierto punto de derechos de propiedad.

La Primavera Árabe estalla por la inmolación de un comerciante informal agraviado, la lucha por la democracia y libertades vino después.

¿Un fenómeno que nace por la falta de derechos de empresa y propiedad?

La Primavera Árabe comienza, como usted sabe, con un [vendedor] ambulante de Túnez que se llama Mohamed Bouazizi y que se inmola.

¿Por qué la inmolación de una persona, en el fondo, incendia toda la región? Las cifras que nos salen es que, hasta ahora en toda la región (desde Marruecos hasta Siria), hay 39 empresarios informales que se han inmolado. En otras palabras, son los pequeños empresarios los que se están inmolando. No son los políticos, no son los religiosos, no son los ideólogos, son los pequeños empresarios.

Lo que le pasó a Bouazizi para que se suicidara es que, como no le daban un derecho de propiedad, no podía utilizar su casa como garantía para comprar el camión que de otra forma era impensable. Por otro lado, le expropiaron todos los bienes comestibles que él vendía en un día, que era el equivalente a sus ingresos de dos años, y le quitaron su derecho a estar en la plaza, es decir, su derecho de propiedad. Es decir, lo mataron financieramente y no tenía ya cómo sobrevivir. Y, al igual que un banquero norteamericano quebrado, se suicidó.

En otras palabras, la crisis de Oriente Medio comienza porque una serie de pequeños empresarios expropiados protestan. Todo lo que hemos estado viendo hasta ahora son los aspectos políticos, que se refieren a más democracia, lo cual es cierto, pero lo que motiva la chispa que enciende la pradera es básicamente una crisis de la propiedad o la falta de propiedad en Oriente Medio. Y con los países europeos consultamos eso porque estamos descubriendo factores que habían sido solamente examinados por politólogos y no por economistas.

Lo cual realmente significa que sigue en la tarea de revelar los misterios del capital…

Sí, en esas estamos. Los misterios son nuestro quehacer.

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