Economista Descubierta

Currículo escolar

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Desde que nació mi hijo, y en mi largo letargo del WFA, tuve que escuchar como todas las que abandonaron su formación, las MMC (“mientras me caso”), me alababan las virtudes de la estimulación precoz vía Baby Einstein; o la importancia de saber idiomas, razón por la cual la marmota era filipina y hablaba a los niños en inglés. El que me conoce sabe que nunca quise que mis hijos hablaran como las criadas, cosa que yo misma hacía cuando era pequeña y que a mi madre le producía pavor y mareos, toda vez que decía “se me” y “te se”, además de “mecagüenla”.

Se supone entonces que la inmensa mayoría de los mortales quieren que sus hijos aprendan muchas cosas y las aprendan pronto. Pero es mentira. Lo dicen porque les parece que queda bien pero, en el fondo, a Raúl, que su hijo sepa inglés fenomenal le importa tres pepinos. Él no sabe inglés y es millonario, y además vive en Alemania. Ya me dirán ustedes qué interés tiene que no sea el social en enviar a sus hijos al British Council.

Desde que se acabaron los programas infantiles y se inventaron los llamados canales temáticos (todo el rato dibujos animados, nada de programación infantil) se produjo un problema de aprendizaje de conocimientos que otras generaciones adquirieron viendo Barrio Sésamo o con su abuela.

Los conceptos como “arriba-abajo”, “cerca-lejos”, “grande-pequeño” se aprendían viendo Barrio Sésamo mientras merendabas, si tu madre te dejaba ver la tele mientras tanto. Y en el colegio aprendías las letras, los números, una o dos poesías, un par de canciones, a leer, a escribir y a sumar y restar. De los tres a los cinco años nosotros aprendíamos eso. Cerca y lejos eran conceptos que se aprendían merendando, no el colegio. Pues ahora no.

Ahora en la tele hay dibujos animados sin parar y en el colegio se aprende “cerca y lejos”, “grande y pequeño” y a hacer el trenecito. Dios mío, he enviado a mi hijo a un colegio carodecojones para que aprenda a hacer la conga. ¿Y a mí qué más me da que le vayan a enseñar inglés si no le van a enseñar las letras hasta noseque año de la ESO? ¿Se las tengo que enseñar yo merendando? ¿Pero no era que había que estimularlos desde pequeños y que eran esponjas y que había que hablarles en chino desde la cuna? ¿En qué quedamos?

Le voy a decir a la maestra vía la famosa agenda (este tema se merece otra entrada) que si no le importa, ya que ella no lo tiene en el programa, hoy llamado “currículo”, en casa vamos a dar los números, las vocales, los días de la semana y los colores fríos y calientes. Y que la conga que la sigan bailando en clase.

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1 comments
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Hola Economista:Como en el blog no puedo dejar comentarios anónimos lo hago aquí. El tema de los interinos en la educación tiene una vuelta de tuerca. Resulta que hay miles de interinos en España que están (o estaban) bien en la situación actual porque si se convocan plazas y las sacan les pueden enviar a cualquier sitio de la comunidad autónoma. En Madrid, La Rioja o Murcia no será tan grave, pero al interino de Huelva que le manden a Granada, pues seguro que no le hace mucha gracia.Y eso complica las cosas.Un saludo y nos vemos en la cena del 23.