Federico Mayor Zaragoza

¿Qué sucede?

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Silencio del profesorado ante el anuncio de “nuevas medidas educativas”, especialmente en la Comunidad de Madrid.

Todo lo que concierne a la educación, auténtica clave del futuro que anhelamos basado en la igual dignidad humana y la justicia social, debe merecer un tratamiento especial por parte de las autoridades.
Antes de modificar las pautas actuales deben consultarse:

  1. En primer lugar, los profesores de los grados, disciplinas y edades afectados por la pretendida reforma, para conocer su opinión, que es fundamental para cualquier disposición que quiera adoptarse. La experiencia de los educadores debe considerarse determinante, cuando se respalda por una amplia mayoría, para cualquier modificación.
  2. Las asociaciones de madres y padres de familia, recabando los puntos de vista de los que realmente asisten a las reuniones, ya que, sobre todo en lo que respecta a la concurrencia paterna, dista mucho de ser ejemplar. Y no valen las reacciones esporádicas o inducidas. Las responsabilidad de la educación de los hijos no puede desplazarse íntegramente a la escuela ni dejarse influir por intereses electorales, ideológicos, religiosos…
  3. Personas e instituciones nacionales e internaciones de reconocido prestigio e imparcialidad en pedagogía.

Si no se hace así, los modelos educativos no tardan en sufrir nuevos cambios… que los alumnos padecen especialmente, llegando en algunos casos a truncarse irresponsablemente trayectorias humanas…

La educación debe situarse por encima del debate político. No se ha querido alcanzar un Pacto Nacional que parecía razonable… y ahora se ofrecen, como atractivos cebos de los próximos comicios, una serie de propuestas que espero, por el bien de la educación que, como suele suceder, no se lleven después a efecto.

En términos generales, asusta pensar que pueda eliminarse el aprendizaje de una ciudadanía democrática y de los derechos humanos, piedra angular de una educación que “permita dirigir con sentido la propia vida” y actuar en virtud de la reflexiones personales.

Y que se siga creyendo que la “autoridad” del docente se eleva con la altura de la tarima… cuando la realidad es exactamente la contraria: la autoridad del maestro aumenta cuando “desciende” hasta el estudiante, cuando lo conoce bien y “personaliza” en toda la medida de lo posible la enseñanza.

Y que, ya en términos más concretos de las Comunidad de Madrid, se establezca, con apariencias de mayor libertad, la elección del centro por la familia, lo que, en la práctica, constituye una segregación encubierta favoreciendo a quienes tienen los medios y condiciones apropiados para llevar a sus hijos a centro concertados (que, por cierto, no debería olvidarse que también corren a cargo, en buena medida, del erario público). Este es un tema bien regulado actualmente y es peligroso añadir “variantes privatizadoras”.

O que se generalice “la otra” segregación: la de los “listos” de los “menos listos”… sin tener en cuenta la inequívoca opinión de los más acreditados educadores del mundo sobre el tema. Lo que debe promoverse es la emulación, favorecer el encuentro y la amistad entre los mejores en unas disciplinas con los más avezados en otras… La decisión de “separar” que se toma en una edad determinada, cuando en muy poco tiempo hay cambios muy considerables en el comportamiento, ilusión, capacidad de aprendizaje, afición… de numerosos alumnos, constituye un gravísimo error. Luego resulta que ni eran todos los que estaban ni estaban todos los que eran… y es una experiencia que puede dejar huellas negativas de hondo calado.

En la “nueva era” que está emergiendo en el ciberespacio, el “encuentro” está desprovisto de condiciones sociales y materiales. Lo que cuenta son las ideas, los enfoques, la capacidad creadora.

Aunque no lo comparta -y tengo motivos muy serios y aquilatados durante años para ello- puedo llegar a admitir que (cuando “todo vale”) se hagan estos anuncios fosforescentes en las turbulencias electorales.

Lo que no me explico es el silencio de todos los que, pacífica pero firmemente, deberían exponer su disconformidad: especialmente, el profesorado. ¿Qué sucede?

Copyright © 2011 · Federico Mayor Zaragoza

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